DILOOP (V 5.0)

Por qué dejé de ser de derechas

Posted in neocon by piezas on 8 agosto 2009
  • Todo el mundo a mi alrededor estaba feliz pillando cacho de lo público pero a mí nunca me tocó nada.
  • A pesar de ello, los más felices se iban de vacaciones (o de putas) y me convencían de mi importante misión divulgando la Palabra entre los descreídos. Así que me pasaba todo el verano encerrado mientras mis líderes se pegaban la gran vida.
  • Infantería, me decían. La importancia estratégica del peón, me decían. Llegarás, es una carrera de fondo, me decían.
  • A la infantería nos convencían de nuestra superioridad intelectual. Y es cierto, en la derecha se es intelectualmente muy superior a los rojazos esos, lo que te da un derecho natural a hacer lo que te venga en gana, Desanima muchísimo que los muy hijos de puta no lo asuman de una santa vez, y lo que es peor, que no vengan los jefes, que tienen una capacidad de convicción muy superior (para eso son jefes) a los sitios donde nos estamos dejando la dignidad por ellos para poner un poco de orden.
  • Lo cierto es que me da igual lo que les pase a los demás: el mundo está para que hagamos de él lo que nos de la gana, ya lo dice la Biblia. Pero sentía cierta molestia indefinida cada vez que alguno de los jefes culpaba a todo el mundo de lo que había hecho él. ¡Joder! ¡es que cualquier día me acusaban de tener el dinero desaparecido de los balances en algún paraíso fiscal!
  • Iba bien con el ejercicio de aceptar un día una cosa y al otro la contraria, hasta que me sorprendí echándome sal al café convencido de que era azúcar.
  • Empecé a escuchar voces en mi cabeza, al principio solo por las mañanas, pero luego todo el tiempo. ¡Así no hay quien duerma, coño!
  • Para acabar de rematarla me convencieron de que todo el mundo nos perseguía. Todo el mundo persigue a los jefes, nadie les quiere, «y eso te afecta también a ti; estás perseguido peón, hijo, no hay escapatoria, el enemigo de la patria no descansa». Tal alarde democratizador terminó por desconcertarme, porque no había entrado yo a ese club precisamente para encontrar repartos sociales tan generosos e igualitarios.
  • De todos modos me terminé por sentir perseguido. Un día le aticé a un tipo por cruzar detrás de mí en un paso con semáforo. Cuando expliqué al policía la precaria situación en que nos encontramos y que se trataba de legítima defensa me preguntó si tomaba medicación. No estamos seguros en ninguna parte, ¡la policía infiltrada! Más me vale dejar de ser de derechas y hacer como si no fuera conmigo, dejar pasar un tiempo prudencial antes de salir de nuevo a la calle, confiar en la memoria de pez de los rojos.

Ahora tengo una empresa de posicionamiento en Internet.

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8 comentarios

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  1. ZüberSanta said, on 8 agosto 2009 at 12:01 pm

    Optione, si se nos pasa usté al melodrama social nos vamos a poner toas mú tristes. Yo leí la pequeña Dorrit en la versión de cómiz de Famosas Novelas y entoavía no se me ha pasao el disgusto. Y ahora nos viene usté con esto, ya son ganas de hacer daño, pezonesllá…

  2. piezas said, on 8 agosto 2009 at 1:35 pm

    Pero es necesario denunciarlo, maese Züber. No veas qué colectivización de la duda institucional, un lupanar del reparto a partes alícuotras… ailícuotas… ¡comunicsmo puro! Bale que se yora, pero es por una causa mía.

  3. sachete said, on 8 agosto 2009 at 1:39 pm

    Han sío zETAp.

  4. sachete said, on 8 agosto 2009 at 1:41 pm

    LLó una bez fui tanvién de derechas pero me salía la mierda por las orejas i era mu incomodo.

  5. piezas said, on 8 agosto 2009 at 1:52 pm

    Sobre todo lo mal quese oye con esos tapones, Optione: solo te quedan los ruidos de la cabeza pegando alaridos.

  6. Small Blue Thing said, on 8 agosto 2009 at 2:01 pm

    “La importancia estratégica del peón, me decían”.

    Ánimo firmes en vuestras casillas, era, ¿no? XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

  7. piezas said, on 8 agosto 2009 at 2:41 pm

    ¡Un salto de la caja al tabloide! ;-DDDDDD

  8. Fétido said, on 10 agosto 2009 at 12:39 am

    Yo es que no puedo leer estas cosas. Me quedé tarao con Marco y los dramones me matan, entiéndanme…


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