La ciencia en España no necesita tijeras…
…porque la ciencia y el pensamiento escéptico son las principales salvaguardias contra el retroceso y por la libertad.

Sólo un enlace
Me da cierto apuro incrustar el vídeo en la entrada porque ya se sabe lo poco dados que somos a pinchar en los enlaces. Tienen que prometerme que así y todo visitarán éste: El aria de Oppenheimer. El vídeo está también en alta definición.
Minicrónica (ficción)
Mónica (menor, 16 años), llegó a urgencias con una fractura desplazada de fémur y la arteria femoral desgarrada por la astilla. Su moto se había empotrado contra un coche que circulaba marcha atrás y la ambulancia había tardado más de la cuenta en llegar al lugar del accidente.
El médico que la atendió no pudo hacer nada por ella. Antes de perder el conocimiento explicó a Mónica que necesitaba inmediatamente una transfusión, pero él no se la podía dar por una objeción de conciencia: era testigo de Jehová.
No hubo tiempo para avisar a otro profesional.
Minicuento
Hoy el ánimo del señor maduro no era especialmente bueno. No es que se pueda decir que en mejores días goce con las cosas pequeñas (o grandes), no, pero hoy su humor aventaba borrasca profunda y gris, lo que para una persona de carácter ceniciento no deja de ser una bendición.
—Oiga, es que…
Hay gente que disfruta cuando tiene que dar un pésame. Es su ocasión de sentirse necesario y cuanto más intenso es el duelo tanto mayor es el placer, por eso no es infrecuente que estas personas utilicen la expresión del dolor como un taladro, alternando ataque y llanto en un rito convencional del consuelo; nuestro señor maduro no imagina otras oportunidades para hacerse notable, porque desconoce la inversión humana desinteresada.
—Es que no se puede…
No entiende el señor maduro de diferencias: lo diferente no debe existir y por lo tanto no existe. Y por lo tanto si existe es una anomalía. Y si hay anomalías es necesario combatirlas. Y si es necesario combatirlas es porque escapan a su oferta de consuelo. Y si hoy escapan a su oferta de consuelo, hoy el ánimo del señor maduro no es especialmente bueno.
—Es que usted…
Se tiende a percibir a los señores maduros felices en su infelicidad con pelo graso y halitosis. Todo en los felices infelices maduros debe ser levantado y construido para evitar esa imagen colectiva de repulsión. De ahí la falsedad de las fachadas, lo forzado del edificio social encofrado entre corsés. Y nuestro señor maduro es bastante famoso. La necesidad de compensación es muy grande.
—Es que es lo que pide la sociedad española en su conjunto.
Hoy el ánimo del señor maduro no era especialmente bueno.

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